El comediante y conductor peruano Jorge Luna, reconocido por su estilo irreverente en el programa Hablando Huevadas, fue absuelto de una denuncia por presunta discriminación presentada por el Ministerio de Cultura (Mincul). El caso, que se prolongó por casi un año, surgió tras una campaña publicitaria de su marca de chocolates en la que se autodenominaba “marrón”.
¿De dónde viene la denuncia?
En octubre de 2024, el Mincul inició un proceso en su contra por considerar que el uso del término “marrón” podía reforzar estereotipos raciales negativos. La frase exacta del anuncio era:
“Dulce como Ricardo, marrón como Jorge.”
La referencia hacía al color del chocolate y a su propio tono de piel, pero fue interpretada por el ministerio como potencialmente discriminatoria, aunque la “víctima” era el mismo Jorge Luna.
Tras meses de investigación, las autoridades concluyeron que no existió intención de ofender ni daño real a terceros, por lo que se descartó la acusación. Según el fallo, al tratarse de una auto-referencia humorística y publicitaria, no se configuró el delito de discriminación.
Reacción con humor
Lejos de mantener un perfil bajo, Luna llevó el caso al escenario. En un episodio de Hablando Huevadas, recreó un juicio ficticio donde interpretó tanto al acusador como al acusado. Entre risas, anunció su absolución y, fiel a su estilo, lanzó una broma que encendió al público:

“Ha pasado casi un año… y he quedado libre de la acusación de discriminación en mi contra. Voy a apelar, para encontrarme culpable y así gastar más plata.”
El sketch se viralizó en redes sociales, consolidando su imagen de comediante que convierte la polémica en material humorístico.
Un caso singular
El expediente de Jorge Luna se convirtió en un ejemplo inusual en la historia reciente de denuncias por discriminación en el Perú. Normalmente, estos casos involucran a terceros que reclaman ser ofendidos; aquí, el denunciante y el presunto afectado eran la misma persona.
Para muchos, el proceso reflejó un exceso de celo institucional; para otros, fue una oportunidad de abrir debate sobre los límites entre humor, publicidad y discurso racial.
Impacto en su carrera
La polémica no frenó su popularidad. Por el contrario, el caso atrajo más atención a su marca y a su programa, que sigue llenando teatros y sumando millones de reproducciones en YouTube.
Con la absolución en mano y un estilo que no conoce de autocensura, Jorge Luna demuestra que, al menos para él, el humor sigue siendo la mejor defensa.
